Nunca quiso ser princesa

Nunca quiso ser Julieta, nunca quiso un Romeo.
No quiso una lucha de familias, ni un final trágico.
Nunca quiso ser una Cenicienta, ni quiso un príncipe azul.
Nunca pidió una carroza, ni quiso tener un hada madrina.
Nunca quiso un baile, ni un zapato de cristal.
Nunca quiso una manzana envenenada, ni siete enanitos.
Nunca buscó un érase una vez, ni una país muy muy lejano.
No quiso guisantes, no quiso camas.
No quiso balcones ni escenas de sofá.
Nunca le gustaron los Dones Juanes, ni estuvo en "una apartada orilla".
No habitó torres altas, ni lanzó su cabello para que treparan por él.
Lo suyo siempre fue un país de las maravillas, lleno de naipes y Reinas, cabezas cortadas, sombrereros locos, juegos de palabras, huevos que hablan tés, gatos que sonríen, orugas que fuman y muchas, muchas galletas que te piden que las comas.
Lo suyo siempre fueron los países de nunca jamás, la segunda estrella a la derecha...Los barcos piratas que surcan los cielos, las sombras que se escapan, cocodrilos que comen relojes, el no crecer nunca, volar y sentirse libre.
Lo suyo eran las tempestades, los juegos de ajedrez, los espíritus libres y la magia de la Naturaleza.
Lo suyo eran las ciudades de Hallowe'en, los muñecos de plastilina, Lock, Stock y barrel, y el boogie man.
Lo suyo siempre fue el surrealismo, Coleta la poeta, La bruja Mon (la que siempre decía ¡Y un jamón!), el camello cojito y las peras de las primaveras.
Ella quiso ser Gala asomada a la ventana, visitar el monumento a la guierra civil, ver una noche estrellada en Saint Remy, derretir relojes para parar el tiempo, ver una mujer y pájaro y admirar a la madonna del Port Lligat.
Le gustaba más la caperucita que se sacaba la pistola de las bragas y se hacía un abrigo con la piel del lobo, soñó con ganar un billete dorado para visitar la fábrica de chocolate y subir a un ascensor de cristal.
No quiso una casita de chocolate, si no vivir en un melocotón gigante, vivir 13 vidas y media con los minipiratas. Viajar a otras dimensiones y acompañar al capitán bluebear en sus aventuras.
Quiso ir a la escuela de magia, hacer que la gente encogiese, conocer a pepeeldelsombreroquellevabalasopaalfarero, jugar con tontolico y totiloco y sobre todo ser parte de la historia interminable, ayudando a Bastian, Atreyu y Fuyur a salvar a la emperatriz infatil. También quiso comer piedras.
Viajar al país de más allá, donde la hija del Rey es una chica fea, con gafas, aventurera que sale a descubrir el mundo junto a un explorador miope y que no sabe manejar una brújula. Y juntos encuentran el páis de más allá, donde quizá no vivan felices ni coman perdices, pero seguro que lo intentarán.
Ella siempre fue una niña rara, y aún lo es.
Ella nunca quiso ser una princesa de cuento...
si no una princesa de gelatina o del punkrock
Jukebox: Punk Rock Princess - Something Corporate
If you could be my punk rock princess
I could be your garage-band King.


1 Comments:
Mola mucho como escribes! en serio más más
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